Cuando tu vida esta alejada de tu familia y amigos aprendes a buscar nuevos compañeros de viaje, porque la vida es un camino en el que compartes experiencias con los que en ese momento están a tu lado.

Quizás han sido mis dos grandes pasiones las que mejores amigos han puesto a mi lado, el billar y las montañas. De la primera no voy a hablar hoy, pero caminar por senderos alpinos siempre a hecho que conociese gente extraordinaria de la que hoy me quiero hacer eco.

«Nada habría podido suceder si alguien no lo hubiera imaginado»

Reinhold Messner

Los Javis en Zaragoza. Con este nombre englobo al grupo de personas que íbamos a escalar a Morata de Jalón, hacíamos raquetas por el Pirineo o simplemente pasábamos la tarde en los rocódromos para seguidamente tomarnos una buena cerveza, que es una parte inherente a la escalada, como nos enseñó el Javi más sabio 😉

Mi amigo Rafa en León. Extraordinaria persona que estuvo a mi lado en lo que quizás fue el peor momento de mi vida y con el que pude hacer varios viajes en los que esquiamos en Andorra, Les Deux Alpes, Alpe d’Huez y La Grave, la Meije, estación freeride a la que seguro que volveré.

La Grave, la Meije (2014)

El club Ziclón de Valladolid. Donde encontré un grupo de gente maravillosa que me hicieron reencontrarme con el descenso de barrancos y me iniciaron en las aguas bravas. Y con los que espero seguir compartiendo días de monte, escalada, esquí, barrancos, espeleo, buceo…

Y por último, el que siempre he considerado mi mejor amigo. A Toño le introduje yo en el mundo de la montaña pero después he compartido con el infinidad de días de esquí, mi segunda cima en el Naranjo y un montón de actividades que han hecho que cada vez que regreso a Valladolid, mi tierra natal, siempre anhelo poder compartir un ratillo de montaña con él y después disfrutar de la cerveza, que, ampliando la enseñanza recibida, se que es inherente a la montaña, jeje.

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